En el barrio del cerro vive Etelvina Guido. SegĂșn dice la gente en las noches de luna bailando levanta polvaredas y hay un fuego encendido, segĂșn la gente cuenta en el barrio del cerro.
VivĂa entre amuletos y yerbas y rosarios, nadie le supo un hombre pero una sombra sola de noche saltaba las piñuelas. SalĂa de amanecida, dicen las malas lenguas. VivĂa entre amuletos.
AllĂĄ viene la vieja con la frente bendita y en la noche infinita sĂłlo se oye su queja. AllĂĄ viene la vieja Etelvina de mi alma, con su rezo de palma, mientras todo se aleja.
Apenas hay memoria del tiempo en que su trenza dejaba sin aliento y segĂșn dice la gente su pecho incendiaba las estrellas, Entonces tuvo un hijo, me lo contĂł mi abuela, apenas hay memoria.
Ahora el barrio duerme. la vieja estĂĄ de vuelta. Y no existe amuleto Y no hay yerba que salve el olvido a una vieja como la Etelvina Guido, pero ella esta de vueltaâŠ. y hay un fuego encendido en el barrio del cerro.