Les Luthiers
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Cartas de Color

Les Luthiers


Marcos Mundstock:

Yo nací en el África, por eso mi piel es negra. Mi nombre es Oblongo, que en dialecto Swahili quiere decir “más largo que ancho”. Conozco cada árbol de esta selva, cada sendero de mi aldea, cada historia de su gente… Cada historia… Soy capaz de diferenciar las huellas de un elefante gris de Nigeria con tres hombres sobre su lomo, de las huellas de un pelícano. Puedo reconocer a cualquier pájaro por su forma de volar, por más rápido que sea su vuelo yo lo sigo con la mirada y, sin vacilar, lo nombro: ¡pájaro! Yo llamo Orumba a la hiena, llamo al mosquito Jejene… pero mejor no lo llamo porque en una de esas viene.

¿Dónde estará ahora mi sobrino, Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea por culpa de la escasez de rinocerontes? Yoghurtu Nghé era el joven más apuesto y más hermoso de la tribu, su piel era tan oscura que en la aldea le decían “el negro”. Su voz, su voz tenía la sonoridad del rugido del león, la calidez del ronquido de la pantera, la grave aspereza del bramar del bisonte; cantando ¡era un animal! ¿Dónde estará ahora mi sobrino, Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea por culpa de la escasez de rinocerontes? Tal vez Yoghurtu heredó el ominoso destino de su abuelo, el célebre curandero Obtuso Nghé… célebre curandero de quien yo aprendí las artes de la hechicería y al que acudían mujeres de toda el África para que las embelleciera agrandándoles el cráneo; Obtuso les hablaba… les hablaba… les hablaba… ¡así les quedaba la cabeza! Tal vez Yoghurtu heredó el turbulento destino de su tía, mi hermana, Ganga Nghé… ¡Qué hermosa era Ganga! Cuando ella bailaba la danza de las cosechas, aullaban los negros… Muchos amaron a Ganga. En los caobos que hay a la orilla del arroyo aún pueden verse los corazones grabados y sus inscripciones: “Ganga y Kalubu”, “Ganga y Mengué”, “Ganga y Sir Archibald Bradley”… “Ganga y la tribu Obembe”… y bueno, eran pigmeos… Todavía hoy, cada vez que una hermosa doncella enamora a todos los varones de la tribu, los ancianos sabios sentencian: “Es una verdadera Ganga…” ¿Dónde estará ahora mi sobrino Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea por culpa de la escasez de rinocerontes?

Si pudiera encontrarlo… Si de algo me sirviera la infalible agudeza de mis sentidos… como aquella noche, lo recuerdo perfectamente: Yo me encontraba a cien pasos de la choza del jefe Afobutu. En medio de la oscuridad de la noche mis ojos distinguieron una forma humana entrando furtivamente en la choza del jefe… ¡Eso es vista! Comencé a acercarme… mis oídos percibieron el cuchicheo de dos voces, y jadeos… jadeos casi imperceptibles que provenían de la choza del jefe. ¡Eso es oído! Recordé que el jefe Afobutu se había ido de cacería por una semana dejando sola a su mujer en la choza… y sospeché algo raro. ¡Eso es… olfato! Llegué hasta la puerta misma de la choza. En la oscuridad palpé un escudo de guerrero y una lanza apoyados contra el muro y mis dedos… reconocieron que ese escudo y esa lanza, ¡no eran del jefe Afobutu! Eran de mi sobrino Yoghurtu Nghé… Entonces me alejé, tratando de no incomodarlos… ¡eso es tacto! ¿Dónde estará ahora mi sobrino Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea cuando el jefe Afobutu volvió de su cacería dos días antes de lo previsto, por culpa de la escasez de rinocerontes?

(Se ve a Carlos Núñez escribiendo una carta)

Marcos Mundstock: ¡Carta de Yoghurtu!

Carlos Núñez Cortés: Querido tío Oblongo: Después de mucho deambular estoy por fin aquí, en los Estados Unidos. Al llegar mis primeras impresiones, fueron digitales. ¡Me las tomaron con tinta blanca! Te diré que no es cierto que todos los negros son maltratados aquí. Algunos negros son maltratados en otros países… De cualquier manera estoy empeñado en triunfar como músico. A propósito, querido tío, ¿no me enseñarías algunas palabras mágicas para lograr el éxito y el aplauso? Un beso, Yoghurtu Nghé.

(Ernesto Acher va tocando la batería transcribiendo las palabras que le va dictando Marcos, supuestamente para que le lleguen a Yoghurtu)

Marcos Mundstock: Querido sobrino Yoghurtu Nghé. Dos puntos: Te envío estos sonidos… esperando te encuentres bien… Bien con “b” larga…

(Acher se da cuenta de su error y hace el gesto de borrar lo que ha “escrito” en la batería, volviéndolo a tocar de nuevo, esta vez con “b” larga)

Marcos Mundstock: … punto y aparte.

(Acher golpea la batería y la pone “aparte” separándola un poco hacia la izquierda)

Marcos Mundstock: Para triunfar te recomiendo que uses las palabras mágicas con las que se obtiene el éxito y el aplauso inmediato. Debes decir “Singuí ngtumi”.

(Tras decir las palabras mágicas el resto de los integrantes se pone a aplaudir y vitorear a Marcos)

Ernesto Acher: ¡Bravo, bravo, bravísimo maestro!
Marcos Mundstock: No, no, hay una confusión. Las palabras mágicas son nada más que para transmitírselas a Yoghurtu.
Ernesto Acher:¡Ahhhh!
Marcos Mundstock: Singuí ngtumi.
Ernesto Acher:¡Bravo, bravísimo! ¡Otra, otra!
Marcos Mundstock: ¡El bobo de la tribu! Singuí…

(Marcos hace una pausa y silba despreocupadamente unos segundos)

Marcos Mundstock: …Ngtumi.

(El truco le sale bien y Ernesto por fin ha trascrito lo que el maestro quería)

Marcos Mundstock: Pero…

(Acher comienza a golpear la batería, demasiado para decir una sola palabra y Marcos le mira sorprendido)

Marcos Mundstock: …debes tener mucho cuidado, debes pronunciar las palabras mágicas exactamente como yo te las he dicho…

(Ante la longitud de lo que ha dicho Marcos se apoya a esperar a que lo toque Acher, pero éste con un par de golpes termina)

Marcos Mundstock: ¡Taquigrafía! …pues si cambiaras alguna cosa producirías efectos diferentes, por ejemplo si dijeras… eh… “Sintu ngimi”.

(Tras pronunciar las palabras mágicas Marcos es abucheado por todos)

Carlos Núñez Cortés: Querido tío Oblongo: Gracias por recomendarme tu fórmula mágica. Sigo empeñado en triunfar como músico, y conseguí que me tomaran una prueba en el coro de la congregación que dirige Reverendo O’Hara. El reverendo O’Hara tiene muy buena voz, y ha enseñado su técnica a todos los integrantes del coro. Oyéndolos, se nota que todos ellos cantan como el reverendo… Fui a dar la prueba con muchas esperanzas. Para un caso de emergencia llevaba preparadas las palabras mágicas.

Coro:
Take me home,
where the glories
have no end.
Take me home,
Take me home

Were you here,
when I gathered
all the lambs?
Were you here?
Were you here?

Carlos Núñez Cortés: Take me home,
Coro:
Oh, yes,
take me home,
Take me home,
Sweet chariot
Take me home

Ernesto Acher:
I’ll be waiting here where I belong
For the balms and joys I’ve dreamt so long

(Carlos intenta participar en la canción)

Carlos Núñez Cortés: Wooohhh...
Daniel Rabinovich: ¡¡Ssshhh!!

Coro:
And sweet chariot
will find me in Mississippi
Carlos Núñez Cortés: Piii...

Coro:
Take me home,
oh yes
take me home,
take me home,
sweet chariot
take me home.

Ernesto Acher: Did you ever see the blue sky?
Coro: Yes, yes
Ernesto Acher: In the middle of the storm?
Coro: No, no
Ernesto Acher: Did you ever see the ocean?
Coro: Yes, yes
Ernesto Acher: Going back and going forth?
Coro: No, no
Ernesto Acher: Did you ever see the sinner?
Coro: Yes, yes
Ernesto Acher: When you're away from home?
Coro: No, no

(Carlos se anima a cantar con los demás)

Carlos Núñez Cortés: Ba bi dubi dubi dubi
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Ba bi dubi dubi du
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Ba bi dubi dubi dubi
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Dubi dubi dubi du
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Ba bi dubi dubi dubi
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Dubi di dubi dubi du
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Ba bi dubi dubi dubi (Con gestos: "¿Me puedo quedar?")
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Dubi di dubi dubi du (Con gestos: "¿Seguro que no puedo?")
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Ba bi dubi dubi dubi (Con gestos: "¿Me tengo que ir?")
Coro: Yes, yes
Carlos Núñez Cortés: Dubi di dubi dubi du (Con gestos: "Por favor...")
Coro: No, no
Carlos Núñez Cortés: Ba bi dubi dubi dubi (Con gestos: "Bueno, adios")
Coro: Bye, bye
Carlos Núñez Cortés: Dubi di dubi dubi du
Coro: Bye, bye

Carlos Núñez Cortés: ¡Stop! ¡Singuí... pichí!
Marcos Mundstock: ¡Dijo la fórmula diurética!

Carlos Núñez Cortés: Después de la prueba el reverendo O’Hara me dijo que un solista como yo cantando en un coro era un verdadero desperdicio. Y que él tenía por norma… ¡deshacerse de los desperdicios! Sigo esperando una oportunidad como músico. Mientras tanto, conseguí trabajo en una cosa sorprendente que trataré de explicarte: Se trata de un tendido de dos largas cintas de acero sobre las que se deslizará una gigantesca oruga; arrastra unas cabañas sobre ruedas que llevan gente en su interior. ¡Es fantástica! Muchos besos, Yoghurtu Nghé.

Marcos Mundstock: Querido sobrino: Estoy muy impresionado por lo que me cuentas de esa “oruga con cabañas”. En mi vida había oído hablar de nada que se pareciera tanto a un tren… Lamento que no hayas dicho exactamente las palabras mágicas “Singui ngtumi”, debes prestar más atención si quieres triunfar. Tuyo, tu tío Oblongo.

Carlos Núñez Cortés: Querido tío Oblongo: ¡Cómo extraño a todos! ¿Qué es de la vieja pícara tía Ganga? ¿Sigue con sus cursos de orientación para adolescentes? Y el jefe Afobutu, ¿todavía me guarda rencor por mi amistad con su mujer? Te cuento que he escrito una comedia musical sobre la historia de mi vida. Espero tener éxito. Te contaré una escena, es un viejo recuerdo de la infancia: el día que me enseñaste los secretos del ritual para provocar la lluvia.

Marcos Mundstock: ¡Yoghurtu! Ven acá, astuto sobrino mío. Te enseñaré a invocar a los dioses para que nos envíen lluvias.

(Daniel muy interesado se pone en pie y se acerca)

Daniel Rabinovich: ¿En serio? ¿Qué le vas a enseñar a Carlitos? Dice que le va a enseñar a Carlitos a hacer llover… ¡y si yo aprendo me lleno de guita, macho! Déjame a mí también…

(Daniel logra convencer a Marcos y los tres quedan en pie en el escenario)

Daniel Rabinovich: Gracias
Marcos Mundstock: Imitad mis movimientos:
Daniel Rabinovich: Bueno
Marcos Mundstock:
Venid, vendavales, huracanes…
Venid, tormentas, aguaceros…
¡Venid, grandes lluvias!

(Daniel deja de imitar los gestos de Marcos y empieza a hacer “aerobic”. Marcos le llama la atención)

Daniel Rabinovich: ¿No hay que hacer gimnasia?
Marcos Mundstock:
¡Grandes lluvias!
Pequeñas lluvias…
Lloviznas… una…
¿Un poquito de humedad?

Daniel Rabinovich: ¿Y la lluvia? ¡Nos estamos matando acá!
Marcos Mundstock: Tiempo loco, ¿eh? Tomémonos de las manos…

(Daniel y Marcos se agarran la mano, Carlos en cambio se agarra las suyas hasta que Marcos le avisa)

Marcos Mundstock: Que llueva, que llueva…

Daniel Rabinovich:
La vieja está en la cueva
Los pajaritos cantan
La vieja se levanta
Esta murga se formó…

(Se agarran todos de las manos en corro y empiezan a pelearse intentando soltarse)

Carlos Núñez Cortés: ¡Pero soltáme!
Daniel Rabinovich: ¡Largá, largá!

(Al final Marcos y Carlos se sueltan y queda Daniel con las dos pegadas, peleándose él sólo mientras los dos lo miran con cara de sorpresa)

Daniel Rabinovich: ¡Soltáme, no me gusta! ¡Soltáme, loco!
Marcos Mundstock: Apelaré al recurso extremo, repetid mis palabras:
Daniel y Carlos: ¡Mis palabras, mis palabras…!

(Marcos le dice en voz baja algo a Daniel para que no se entere nadie, pero como siempre lo repite en voz alta para que lo oiga todo el mundo)

Daniel Rabinovich: ¡Calláte, salame!
Marcos Mundstock: ¡Callá!
Daniel Rabinovich: Y si vos…
Marcos Mundstock: ¡Calláte!
Carlos Núñez Cortés: ¡Shhhh!
Marcos Mundstock: ¡Lluvia!
Daniel y Carlos: Lluvia…
Marcos Mundstock: ¡Ven!
Daniel y Carlos: Ven…
Marcos Mundstock: ¡Lluvia!
Daniel y Carlos: Lluvia…
Marcos Mundstock: ¡Ven!
Carlos Núñez Cortés: Ven…
Daniel Rabinovich: Ven…

Daniel Rabinovich: Ven a mí, te necesito, ay ven
Coro: Ven a mí
Daniel Rabinovich:
Desde que te fuiste estoy sediento,
sediento de ti

(Carlos va a decirle que se calle, que está interrumpiendo la invocación de la lluvia pero Daniel, emocionado lo agarra y comienza a bailar con él mientras continúa cantando)

Coro: Ay, ven
Daniel Rabinovich: Empápame, mojáme todo, te lo ruego.
Coro: Ay, ven
Daniel Rabinovich:
Ay te necesito, vuelve a mí por Dios,
Sediento estoy…
Humedéceme, salpícame, rocíame,
riégame, chorréame.
Coro: Ay, ven
Daniel Rabinovich:
Nebulízame, vaporízame, escúpeme…
Más no me dejes lluvia linda, nena, chiquita…
Coro: ¡Sin ti!

Marcos Mundstock: Querido sobrino: No te escribí hasta ahora porque estaban aplaudiendo. Te diré que el jefe Afobutu sigue muy enojado. Ya no sale a cazar porque dice que no soporta ni las embestidas de los rinocerontes… ni sus cuernos. Sobre la vieja pícara tía Ganga te diré que en atención a su edad en la aldea la respetan todos mucho. Por eso se fue a vivir a otra aldea, para ver si tenía mejor suerte. Te recuerdo que para triunfar con tu comedia musical las palabras mágicas “singuí ngtumi” pueden serte de utilidad. Un abrazo, tu tío Oblongo.

Carlos Núñez Cortés: Querido tío Oblongo: Por fin he triunfado. Estrené finalmente la comedia musical sobre la historia de mi vida. Le puse como título tus palabras mágicas: “Singing to me” ¡El éxito es sensacional! Aunque no sé si será por las palabras mágicas o por el realismo con que actúo la escena de la choza con la mujer del jefe Afobutu… Esta escena me está dando grandes satisfacciones… Y ahora te dejo porque ya salgo a hacer el número final en el que bailo con mi tío Oblongo por las calles de Nueva York.

Singing to me Saturday night
You promise your love yo me
Oh! My heaven above me
Singing to me Saturday night
I started my dream with you

I’ll make you feel like a princess
I shall bring you the stars
You make me happy, you make me so new
All of a sudden my troubles are thru

Singing to me Saturday night
I started my dream with you

(Carlos y Marcos se unen para bailar una sincronizada coreografía)

Ernesto Acher: ¡Un, dos, tres, cua...!
Coro:
Yes, you promised to give
all your love, your love to me, yes...
When you were swinging with me
high as a kite.
You really gave me the light
Singing to me Saturday night.
Singing to me!

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